31 de diciembre
¿Qué sobreviene? Tengo la cara más feliz del mundo.
[Adiós, año viejo]
[Feliz día en donde cambian los números, A.]
12.31.2006
12.26.2006
12.24.2006
feliz navidad sangrienta!
Lo que ocurre, querida mía, es que estas fechas me producen una incertidumbre paralizadora espeluznante (padre dice eso, espeluznante,qué se yo). No me gusta que todos hagan ese countdown -sobre todo comercialmente hablando- y ya cuando está este por acabar se precipiten en busca de ¡un regalo! Digo,quizás habría que ser más previsible...todos sabemos que 24 es tal o cual día. En fin, hoy preguntaba cuando faltaba (caída al countdown) y me dijeron un día. Bien, puedo decir que no soy católica o whatever y entonces eludirme de festejar (sí, regalos sí). Madre dice que si soy judía como su psicologa habré de festejar mayormente, pero yo creo que sería mucho más discreto al menos hablando de la cantidad de gente, las compras benditas/malditas y todas esas cositas. Además hoy comí unos knishes (yesperoqueasiseescriba) riquísimos.
Por la tarde fuimos tan eventuales de concurrir a un gransupermercado: millones y millones de personas aglutinadas. Cheers!
Primero fuimos a conocido lugar de cosas para la casa. A mis padres les evoca el paraíso o así parece: van por una madera y luego encuentran un rodillo, y hay que recorrer, y ver, y preguntar y ahiquerecuerdoquenecesitasesto and so on. Lo que se me ocurrió como mejor opción antes que decidir si tal o cual caja era mejor fue ponerme a danzar entre los stands. Al menos bajaba calorías(?).
Ok, y después de que NADA los convenza, nos fuimos al bigmercado. Sucedió casi lo mismo, sólo que ahi tenía mínimamente más lugar para focalizar mis ¿expectativas? Es decir, descubrí que soy adicta a las cremas del cuerpo, la cara y todo lo de perfumería...Imagen de Jota cargada de toallitas (psss) + crema exfoliante + crema intensificante + crema Q10 + crema tensante (todas así con "-ante", verás). Muy gracioso porque luego me perdí, y vagaba errante por todos los pasillos super-recargados de gente que se repetía una tras otra.
La cola para pagar era otro drama. Al menos 10 personas resultaron adelantarsenos gravemente. Me sentí como en esas películas donde la familia quédase a vivir en el lugar.
Decidí que para pasar el tiempo nada mejor que ¡consumir! (pero sin gastar dinero, obvio) Hicimos unas pruebas de perfumitos de babies que eran muy tiernos y mi pelo + cuello quedaron enbadurnados con tal olorcito lindo.
(Cuestión a resolver: cada vez que paso por Mimo, Cheeky y esos digo entro y me compro la loción/perfume/comosellame y NO lo hago)
Fui a sección libros (nótese cada vez más pequeña y bestselleriana) y encontré uno que me hizo pasar el tiempo. Después de dos años dos, llegamos gloriosamente y deje el libro ahí -of course-.
Luego, tiempo de shopping específico. Crowded.
Todos los locales. Compramos para los niñitos de la familia (léase yo y todos los demás, jijiji) algo de ropa. Para la (notan)niña V. nos fuimos a un local más ¿avanzado? llamado Materia. Una vez habiamos ido con ella y habíamos hecho un "pacto de hermanas" que consistía en comprarnos ropa que pudieramos usar ambas, lo cual nunca sucedió. Sigo esperando. Elegimos una remerita tranquila y después al minuto descubro que Ohqueraro, me gustaba algo a mí también. Un shorcito digamos práctico que me sirve para gym pero who cares!?
Madre estaba contenta porque siente que estoy mostrando más mis "lindas" piernas y creelo adecuado debido a mi edad (que por todo lo que hago/digo/escucho/encuentro/quiero mucho no encaja)
Después se vino mi regalo, especial, divino, alegre. Todo eso de Papa Noel ya fue, y hace bastante para todos...me pregunto si alguien (aunque sea niños porque no son nada ingenuos o no muy o no tan) sigue creyendo. Un amor.
Decidimos que me darían un gift card en famosalindacasadelibros que lleva mi nombre (pero ellos lo escribieron mal,o simplemente distinto). Nadie queria quedarse demasiado tiempo así que gift card y la mierda.
-AH, y a todo esto habíamos pasado nuestro mediodía en el centro comercial (what?)rompiendonos los sesos con qué regalarle a tal y cual. Enough!!!!-
Por la tarde fuimos tan eventuales de concurrir a un gransupermercado: millones y millones de personas aglutinadas. Cheers!
Primero fuimos a conocido lugar de cosas para la casa. A mis padres les evoca el paraíso o así parece: van por una madera y luego encuentran un rodillo, y hay que recorrer, y ver, y preguntar y ahiquerecuerdoquenecesitasesto and so on. Lo que se me ocurrió como mejor opción antes que decidir si tal o cual caja era mejor fue ponerme a danzar entre los stands. Al menos bajaba calorías(?).
Ok, y después de que NADA los convenza, nos fuimos al bigmercado. Sucedió casi lo mismo, sólo que ahi tenía mínimamente más lugar para focalizar mis ¿expectativas? Es decir, descubrí que soy adicta a las cremas del cuerpo, la cara y todo lo de perfumería...Imagen de Jota cargada de toallitas (psss) + crema exfoliante + crema intensificante + crema Q10 + crema tensante (todas así con "-ante", verás). Muy gracioso porque luego me perdí, y vagaba errante por todos los pasillos super-recargados de gente que se repetía una tras otra.
La cola para pagar era otro drama. Al menos 10 personas resultaron adelantarsenos gravemente. Me sentí como en esas películas donde la familia quédase a vivir en el lugar.
Decidí que para pasar el tiempo nada mejor que ¡consumir! (pero sin gastar dinero, obvio) Hicimos unas pruebas de perfumitos de babies que eran muy tiernos y mi pelo + cuello quedaron enbadurnados con tal olorcito lindo.
(Cuestión a resolver: cada vez que paso por Mimo, Cheeky y esos digo entro y me compro la loción/perfume/comosellame y NO lo hago)
Fui a sección libros (nótese cada vez más pequeña y bestselleriana) y encontré uno que me hizo pasar el tiempo. Después de dos años dos, llegamos gloriosamente y deje el libro ahí -of course-.
Luego, tiempo de shopping específico. Crowded.
Todos los locales. Compramos para los niñitos de la familia (léase yo y todos los demás, jijiji) algo de ropa. Para la (notan)niña V. nos fuimos a un local más ¿avanzado? llamado Materia. Una vez habiamos ido con ella y habíamos hecho un "pacto de hermanas" que consistía en comprarnos ropa que pudieramos usar ambas, lo cual nunca sucedió. Sigo esperando. Elegimos una remerita tranquila y después al minuto descubro que Ohqueraro, me gustaba algo a mí también. Un shorcito digamos práctico que me sirve para gym pero who cares!?
Madre estaba contenta porque siente que estoy mostrando más mis "lindas" piernas y creelo adecuado debido a mi edad (que por todo lo que hago/digo/escucho/encuentro/quiero mucho no encaja)
Después se vino mi regalo, especial, divino, alegre. Todo eso de Papa Noel ya fue, y hace bastante para todos...me pregunto si alguien (aunque sea niños porque no son nada ingenuos o no muy o no tan) sigue creyendo. Un amor.
Decidimos que me darían un gift card en famosalindacasadelibros que lleva mi nombre (pero ellos lo escribieron mal,o simplemente distinto). Nadie queria quedarse demasiado tiempo así que gift card y la mierda.
-AH, y a todo esto habíamos pasado nuestro mediodía en el centro comercial (what?)rompiendonos los sesos con qué regalarle a tal y cual. Enough!!!!-
7.26.2006
Las calles.
La inquietud era algo más que un arma de juguete, era un empujón que la vida le daba casi siempre los viernes.
Ella amaba los viernes porque su mente a esa altura de la calle Paraguay era un tragamonedas ganador, y la invadía esa sensación de mirar todo nuevamente, de mirar todo bien adentro. La iniquietaba el extravío de todas las personas al caminar ya por Callao, le encantaba la venida del sol y la sombra, tan pronunciados ellos.
Olía el olor de mezcla de la ciudad con árboles de pocos aromas. El que se forma en una espera, y en un hombre que no llega a tiempo y corre. El de la mujer que acaba de hablarle a la vida, y el perfume también del nervioso.
Compraba los libros que ya se han leído antes de abrir en la primera hoja, los libros de aromas tentadores e imágenes que se ven más allá de la vista. Que merecen ser descontados, y escarbados, y probablemente reconstruidos.
Al cruzar, pensaba en algunos viernes pasados donde esperaba una llamada del cuatrocuatroseis y algo más que ya, dice, no recuerda. Se alegra de saber discriminar sus olvidos y lo que queda en un bolsillo que parecía vacío.
Ahora, espera el colectivo. Ahora,espera otras cosas.
Ella amaba los viernes porque su mente a esa altura de la calle Paraguay era un tragamonedas ganador, y la invadía esa sensación de mirar todo nuevamente, de mirar todo bien adentro. La iniquietaba el extravío de todas las personas al caminar ya por Callao, le encantaba la venida del sol y la sombra, tan pronunciados ellos.
Olía el olor de mezcla de la ciudad con árboles de pocos aromas. El que se forma en una espera, y en un hombre que no llega a tiempo y corre. El de la mujer que acaba de hablarle a la vida, y el perfume también del nervioso.
Compraba los libros que ya se han leído antes de abrir en la primera hoja, los libros de aromas tentadores e imágenes que se ven más allá de la vista. Que merecen ser descontados, y escarbados, y probablemente reconstruidos.
Al cruzar, pensaba en algunos viernes pasados donde esperaba una llamada del cuatrocuatroseis y algo más que ya, dice, no recuerda. Se alegra de saber discriminar sus olvidos y lo que queda en un bolsillo que parecía vacío.
Ahora, espera el colectivo. Ahora,espera otras cosas.
7.25.2006
4 de agosto
¿Mikaela nacerá el mismo día que yo?
¿Yo naceré el mismo dia que ella?
ella cuenta desde cero
yo, desde 19
ventajas y desventajas de usar números decimales
cuando lo que va a adentro nada tiene que ver con matemáticas simples
estoy vieja pero contenta.
7.24.2006
Jardines verdes pepino
Hace unos días mi madre pronosticó que la condición primera para que alguien me guste sería que lea a Julio. Este comentario me pareció demasiado predecible, y además acotado. Pero no dije nada importante luego, solo que la condición sería más que nada que lea. Eso de predecir gente o acciones de hombres-futuros-para-hija , igual, no me gusta pero parece que a mi madre sí, y a mi amiga, que estaba presente, también.
Al salir del Museo no teníamos muchas opciones que predecir. Había en frente uno de esos parques verdes que parecen intocables o de un cuadro que recién habíamos visto. Me gustó Rodin, pero más el verde del pasto del parque de, lo que L. dijo, se llamaba "la isla". Así que cruzamos el mar de Avenida del Libertador y encayamos en una de las playas verdes de "la isla".
Mis amigas pronto me dejaron mirando el cielo sola para buscar alivio para su hambre de las 5 de la tarde.
Y ahí apareció, caminando de no sé bien donde -porque estaba pensando en por qué P. dijo que no era viento lo que empujaba a las nubes,en fin- apareció.
Se parecía mucho a J. (no Julio sino J. de unos meses atras) pero difería en su pelo con rulos grandes de color negro o marrón. El chico se sentó cerca mío, en realidad, se acostó.
Yo seguí mirando un poco sus pantalones que eran realmente bonitos -a cuadrillé blancos y negros, y grises por ahí también-...hasta que volví a las nubes, al cielo, al teléfono que sonaba, a mis amigas gritando Jota. Ya les dije que no me llamaran así, aunque en ese momento no dije nada.
Me preguntaron algo así como quien era, yo les dije no sé, fui más extensa pero no tiene sentido serlo ahora. L me convidó comida, es decir, galletitas con chocolate y a C. le informé de la llamada.
Quería ver que estaba haciendo el chico que se parecía a alguien que dijo me quería. Estaba leyendo. Pensé en mamá. En sus predicciones, o bien llamale, condiciones mías...o algo así.
¿Qué lee? le dije a L, porque ella al contrario que yo sin anteojos, lee bien. ¿Qué lee? No sabía. No, sí, lee a Julio. ¡Lee a Julio!
El chico ya no fue el que se parecía a J sino el que leía a Julio. Julio II, decía el título. L dijo que era una versión pequeña que su padre también tenía, que era barata. Pero yo no la conocía, ni barata ni no barata. Era una edición que nunca había visto.
Después vino un perro parecido al mío pero en color negro y se acercó a él. Al chico. Y yo me enternecí como una boluda y dije: Oh, se parece a Drupy, es un amor. Y así, sucesivamente. El chico se reía. Porque estaba cerca, estaba a 5 pasos.
Según L él no leía mucho porque nos oía hablar y se reía, y también teníamos que hablarle nosotras. Pero no quise. Y nos fuimos porque hacía frío y empezaba la muestra de Botero.
Nos encontramos,antes de cruzar, con los papás de N, que son adorables personas y saluda el padre con dos besos. Nos decían de la Biblioteca, la actividades son muy buenas y además gratuitas, cuando apareció caminando El chico.
Con su libro, sus pantalones, su aire a J., el codo de C en mi estómago, mi codo en el de L. Mirá!
L sostuvo que nos siguió, C también, pero yo siguiendo los pasos y enseñanzas de alguien no confié en eso.
Dije que se iba a la casa, porque seguramente vivía cerca, y mi madre no había acertado pero casi. Como unas vueltas muy cercanas pero que no se tocan, los trazos amplificados de Botero, y esas palabras de la muestra, en donde me quedé pensando en él, en el chico de "la isla", de la edición barata y el extraño destino del cruzar a la playa verde y todo lo que siguió.
Al salir del Museo no teníamos muchas opciones que predecir. Había en frente uno de esos parques verdes que parecen intocables o de un cuadro que recién habíamos visto. Me gustó Rodin, pero más el verde del pasto del parque de, lo que L. dijo, se llamaba "la isla". Así que cruzamos el mar de Avenida del Libertador y encayamos en una de las playas verdes de "la isla".
Mis amigas pronto me dejaron mirando el cielo sola para buscar alivio para su hambre de las 5 de la tarde.
Y ahí apareció, caminando de no sé bien donde -porque estaba pensando en por qué P. dijo que no era viento lo que empujaba a las nubes,en fin- apareció.
Se parecía mucho a J. (no Julio sino J. de unos meses atras) pero difería en su pelo con rulos grandes de color negro o marrón. El chico se sentó cerca mío, en realidad, se acostó.
Yo seguí mirando un poco sus pantalones que eran realmente bonitos -a cuadrillé blancos y negros, y grises por ahí también-...hasta que volví a las nubes, al cielo, al teléfono que sonaba, a mis amigas gritando Jota. Ya les dije que no me llamaran así, aunque en ese momento no dije nada.
Me preguntaron algo así como quien era, yo les dije no sé, fui más extensa pero no tiene sentido serlo ahora. L me convidó comida, es decir, galletitas con chocolate y a C. le informé de la llamada.
Quería ver que estaba haciendo el chico que se parecía a alguien que dijo me quería. Estaba leyendo. Pensé en mamá. En sus predicciones, o bien llamale, condiciones mías...o algo así.
¿Qué lee? le dije a L, porque ella al contrario que yo sin anteojos, lee bien. ¿Qué lee? No sabía. No, sí, lee a Julio. ¡Lee a Julio!
El chico ya no fue el que se parecía a J sino el que leía a Julio. Julio II, decía el título. L dijo que era una versión pequeña que su padre también tenía, que era barata. Pero yo no la conocía, ni barata ni no barata. Era una edición que nunca había visto.
Después vino un perro parecido al mío pero en color negro y se acercó a él. Al chico. Y yo me enternecí como una boluda y dije: Oh, se parece a Drupy, es un amor. Y así, sucesivamente. El chico se reía. Porque estaba cerca, estaba a 5 pasos.
Según L él no leía mucho porque nos oía hablar y se reía, y también teníamos que hablarle nosotras. Pero no quise. Y nos fuimos porque hacía frío y empezaba la muestra de Botero.
Nos encontramos,antes de cruzar, con los papás de N, que son adorables personas y saluda el padre con dos besos. Nos decían de la Biblioteca, la actividades son muy buenas y además gratuitas, cuando apareció caminando El chico.
Con su libro, sus pantalones, su aire a J., el codo de C en mi estómago, mi codo en el de L. Mirá!
L sostuvo que nos siguió, C también, pero yo siguiendo los pasos y enseñanzas de alguien no confié en eso.
Dije que se iba a la casa, porque seguramente vivía cerca, y mi madre no había acertado pero casi. Como unas vueltas muy cercanas pero que no se tocan, los trazos amplificados de Botero, y esas palabras de la muestra, en donde me quedé pensando en él, en el chico de "la isla", de la edición barata y el extraño destino del cruzar a la playa verde y todo lo que siguió.
7.23.2006
7.11.2006
entonces...
Me gusta hoy porque estoy naranja y el cielo esta blanco o quizás gris, pero con un rayo de sol y San Telmo, parece blanco. Aunque no lo sea, ya lo se. Pero combinamos: al menos yo con el lugar. Me arreglo con Defensa, me resuelvo en Chile, me despierto en Carlos Calvo. Soy naranja por eleccion: bien podria haber sido verde, o manzana. Una fruta o un color: suelen ser lo mismo, pensá en el Tutti Frutti.
Pensaba que hace un tiempo que no enseño a alguien mi balcòn, aquel que se enfrenta a la casa pampeana. Llevo a mis amigos a la tarde a ver que es lo primero que dicen. Todo eso de las primera impresiones sì contará.
Al pasar por Defensa todo se estremece y me dan ganas de gritar. Hay vistas que no se deben hacer, hay miradas que no deben trascender. Pero a veces me olvido completamente de todas mis normas mentales y cuando veo esa plaza (y me diran ¿es una plaza? si lo es) todo cambia. No devuelvo mis recuerdos, claro, pero estoy naranja y es aqui donde el cielo esta blanco y combinamos y hay unas ventanas abiertas en el balcón.
Pensaba que hace un tiempo que no enseño a alguien mi balcòn, aquel que se enfrenta a la casa pampeana. Llevo a mis amigos a la tarde a ver que es lo primero que dicen. Todo eso de las primera impresiones sì contará.
Al pasar por Defensa todo se estremece y me dan ganas de gritar. Hay vistas que no se deben hacer, hay miradas que no deben trascender. Pero a veces me olvido completamente de todas mis normas mentales y cuando veo esa plaza (y me diran ¿es una plaza? si lo es) todo cambia. No devuelvo mis recuerdos, claro, pero estoy naranja y es aqui donde el cielo esta blanco y combinamos y hay unas ventanas abiertas en el balcón.
7.10.2006
sobre filosofía y un sweater verde
¿Un lector en acto es un escritor en potencia?
Yo creo que sí. Desde el punto de vista primero, todo lector crea su propio mundo gracias a aquel que ha alzado, en algún momento de su existencia, un escritor. Pero este, al dejar huellas por un camino virgen (o quizás no tanto) lleva a la persona que avista sus letras por un lugar que le es, e alguna manera, propio.
Todo lector, aún implicitamente y sin una pluma ni una hoja, ha de escribir. Me refiero a una sensación que estoy segura que no sólo yo he de "padecer". Digo esto entre comillas porque es una tortura sagrada a la que me envío yo misma. Aún en los escritos "felices" hay algún sufrimiento. No es que lo busque nadie, ahí está.
Creo ,también, en la combinación lector/autor. Una vida paralela, similar aunque no igual,es la que lleva el primero con respecto al segundo. Es positivo que haya de los unos y los otros: aún más si en uno comparte lugar ambos sucesos.
Es difícil combinar y no enredarse,pero aún más elogios podría merecer un niño que aprende a leer al mismo que a escribir. En este proceso, nada es perfecto y nada se da como ciencia infusa. Eso lo sabemos bastantes.
¿Se han dado cuenta cómo las historias que comienzan desde la nada misma luego, por alguna impresición que no conocemos, se mezclan entre nosotros y cobran vida? Digo esto en comparación estrecha y necesaria con la vida de nosotros, humanos demasiado humanos. Nuestra existencia se compone de una vida, un nacimiento, hasta la última instancia de la muerte. Esto, muy al contrario de las épocas/momentos de las ideas, historias y pensamientos, va en su contra.
Una historia muere para nacer. Una existencia humana nace para morir.
Yo creo que sí. Desde el punto de vista primero, todo lector crea su propio mundo gracias a aquel que ha alzado, en algún momento de su existencia, un escritor. Pero este, al dejar huellas por un camino virgen (o quizás no tanto) lleva a la persona que avista sus letras por un lugar que le es, e alguna manera, propio.
Todo lector, aún implicitamente y sin una pluma ni una hoja, ha de escribir. Me refiero a una sensación que estoy segura que no sólo yo he de "padecer". Digo esto entre comillas porque es una tortura sagrada a la que me envío yo misma. Aún en los escritos "felices" hay algún sufrimiento. No es que lo busque nadie, ahí está.
Creo ,también, en la combinación lector/autor. Una vida paralela, similar aunque no igual,es la que lleva el primero con respecto al segundo. Es positivo que haya de los unos y los otros: aún más si en uno comparte lugar ambos sucesos.
Es difícil combinar y no enredarse,pero aún más elogios podría merecer un niño que aprende a leer al mismo que a escribir. En este proceso, nada es perfecto y nada se da como ciencia infusa. Eso lo sabemos bastantes.
¿Se han dado cuenta cómo las historias que comienzan desde la nada misma luego, por alguna impresición que no conocemos, se mezclan entre nosotros y cobran vida? Digo esto en comparación estrecha y necesaria con la vida de nosotros, humanos demasiado humanos. Nuestra existencia se compone de una vida, un nacimiento, hasta la última instancia de la muerte. Esto, muy al contrario de las épocas/momentos de las ideas, historias y pensamientos, va en su contra.
Una historia muere para nacer. Una existencia humana nace para morir.
7.08.2006
es bastante simple
Creo que las cosas se construyen de la nada
si no sé qué decir
jamás sabré, tampoco, cómo hacerlo
si no sé qué decir
jamás sabré, tampoco, cómo hacerlo
7.06.2006
blah.
me di cuenta que nunca escribí un cuento.
no sé que es lo que escribo, en realidad. No es ensayo, ni poema, ni novela, ni cuento.
¿Será un híbrido?¿ Algo transgénico?
Es como si fuera algo hermafrodita.
no sé que es lo que escribo, en realidad. No es ensayo, ni poema, ni novela, ni cuento.
¿Será un híbrido?¿ Algo transgénico?
Es como si fuera algo hermafrodita.
7.05.2006
aunque no quise el regreso / siempre se vuelve al primer amor

En la esquina de Chile y Perú es donde da vueltas todo. Así lo sabían aquellos que han elegido esa intersección para caer al vacío. Cuando hablo de caer al vacío, es decir, modositamente a ver si me entendes, que se han suicidado. Un empleado de mi padre me contó que varios fueron los casos en aquellos departamentos: una mujer, un hombre, otra mujer, y no seguiré contando porque realmente no me acuerdo. Es que, los que resultaron ser accidentes, se produjeron por una tentiva de homicidio del constructor ¡las ventanas son tan grandes que bien uno pasa sin quererlo!
También, para ser menos trágicos, te diré que da vueltas el viento. No es que haya tanto,pero considerando la cercanía a las aguas porteñas del río, es probable que le afecten.
Da vueltas mi cabeza, para captar el sol que toca los adoquines negros y hace de aquel momento una tarde que narraré todas las veces que pueda. Los autos, los colectivos, las nubes, las risas también hacen lo propio. Y me olvidaba del tema de los cabellos largos que se revuelcan fascinantemente. Nada más lindo que un ser despeinado. Digamoslo, nada más lindo que un chico que se despeine....
Las veredas, de ser tan angostas pasan a mitigar los pasos acalorados -y no tanto- de los jóvenes transeuntes de San Telmo: los encaminan tanto que se convierten en autopistas de una sola mano. ¡Eso es ilegal! Entonces para pasar uno debe esperar, o cruzar con el riesgo de que un colectivo aparezca de golpe y blam ahy perdón! O sino, esbozar un permiso con el riesgo de que mi voz como tantas otras no se oigan entre tanto barullo.
Pero en esa esquina siempre todo será dado vuelta. Incluso mi nombre querido ( refinnej), mi edad (81), el tiempo, el sol, las veredas, los árboles. Las muertes también.
7.04.2006
as it began
Tú, llegada desde siempre, te irás por donde sea.
Me gusta cuando algún escritor parece haberse dedicado a mí al crear. Sé que no soy yo a quien iban esas letras,en realidad. Pero muy poco importa si puedo volverlas mías. También me ocurre pensar a quién le escribo y por qué no puedo hacerlo más. No, al menos, como yo querría. Pero eso es una incertidumbre que dudo alguna vez la sabré. Acaso haya un silencio, y nadie dará nombres. Entonces, ahí , en algun lado, estará el mío jotaedobleneiefeeerre. ¿Seré la verdadera receptora de lo que tengo para decir? No lo sé tampoco.
Como dijo Artaud, y siento aún que me lo dijo a mí, así como llegué a algo, así ese algo -deciles letras si queres- se me escaparán como burbujas explotadas: ni mis manos, ni mis ojos, ni palabras suplicantes podrán retenerlas. ¡Vuelvan! Y ya estarán vendiendose a un cualquiera, convirtiendose en cualquier cosa.
Ay,ay,ay.
Me gusta cuando algún escritor parece haberse dedicado a mí al crear. Sé que no soy yo a quien iban esas letras,en realidad. Pero muy poco importa si puedo volverlas mías. También me ocurre pensar a quién le escribo y por qué no puedo hacerlo más. No, al menos, como yo querría. Pero eso es una incertidumbre que dudo alguna vez la sabré. Acaso haya un silencio, y nadie dará nombres. Entonces, ahí , en algun lado, estará el mío jotaedobleneiefeeerre. ¿Seré la verdadera receptora de lo que tengo para decir? No lo sé tampoco.
Como dijo Artaud, y siento aún que me lo dijo a mí, así como llegué a algo, así ese algo -deciles letras si queres- se me escaparán como burbujas explotadas: ni mis manos, ni mis ojos, ni palabras suplicantes podrán retenerlas. ¡Vuelvan! Y ya estarán vendiendose a un cualquiera, convirtiendose en cualquier cosa.
Ay,ay,ay.
7.03.2006
Por muy terrible que haya sido lo que me ha hecho el mundo, más terrible ha sido lo que yo mismo me he hecho
Oscar Wilde en De Profundis
Aquella mañana me dolía demasiado la cabeza como para pensar en algo más, oir una clase o emitir palabra. La solución que me parecía más adecuada consistía en salir del edificio, mirar un poco las palomas que habitan justo encima de la Av. Córdoba, respirar el aire e ir á alguna librería. Así fue. Trataba de encontrar, como había pasado aquella noche de sueño y llegadas tarde, el lugar donde se almacenaban miles de historias amontonadas, tocadas por manos que no las conocen, dadas en gracia por unos pocos pesos a gente expectante y ávida de letras nunca vistas. Una librería en la calle Corrientes.
De profundis había sido recomendado unos días antes, en el tren, entre Julio y Dostoievski, con una exaltacion que me era necesario obedecer. Además, bien se sabe, que no puedo resistir aquellas aproximaciones que mucha gente suele hacer sobre arte, literatura, y esas cosas indecibles.
Aparecía sigiloso entre muchos: una tapa bellísima. Una cara pensativa, impávida, triste quizás por melancolia, quizás por su palidez me parecía triste. No lo sé. Pero obedeciendo, entonces, a mis necesidades -una de ellas,epistolar- lo compré.
Ese libro es muy doloroso, y ha sido como un ancla que me hunde. Wilde amaba a quien lo había llevado a la cárcel, le daba la ruina y la soledad. Pero Wilde, aún así, le escribía una de esas cartas que no se repiten jamás. Y sospecho, que de alguna forma atroz lo seguía queriendo.
No podía yo terminarlo: pasaban las hojas, entraba todo el dolor, se absorbía en cada letra. Era una cosa infinita, hasta hace unos días.
Muchas veces, creo que uno logra fundirse tanto,que todo le es transmitido. Quizás, todo es redescubierto, sí. Lo que cuenta,entonces, es sacar de abajo de la arena hasta que no quede nada. O al menos, para que vuelva a llenarse.
La cabeza ya no me dolía,claro...ahora pasaba todo por otro lado.
7.02.2006
Ah

Ausencia de los movimientos que permiten a una evocarse, siempre la una misma, en un texto.
La mano enclavada en una letra,
la teoría de saber la importancia que sugieren las palabras compuestas, ciertos nombres implícitos.
Me gusta el encuentro con aquel rostro que emanan ellas, y de las que un silencio corona como si no hubiese -o hubiera- ninguna otra que pudiera definirlas.
La palabra levita porque nadie la arraiga a un suelo, en este caso mis propias manos, ni decir mi mente saturada.
Entonces, aún sin remedios ni consejos, hay que dejarla volar...y ser del mundo.
6.26.2006
Tendré que volver todas las veces que sea necesario para encontrar lo perdido -quien sabe, quizás este allí-, ver a los gatos que viven en la terraza de Chile, taparme los oídos del ruido de los colectivos, reirme con y de algún oficinista, mediar entre sus calles y las mías, saltar algún banco o pensar qué edificio me gusta más, sacarle fotos, buscar en los lugares los recuerdos -bien diría Fito: "Tengo miedo, San Telmo sin ti"; yo no tengo miedo,pero me gusta creerme víctima de una cancion así- y sentarme a tomar un té, leer la revista preferida, ser parte de la ciudad que abre sus paredes, sus puertas que de niña he dibujado, el bar de la esquina que está en todas sus esquinas , sonriendo un poco, quizás tanto como lo amerite mi cuestión.
6.22.2006

Hoy encontré en un libro las palabras que otro me ha dicho. Me sonreí, ese tema de las presencias construidas, eregidas sobre nuestro propio cadáver y aún estamos vivos. No debíeramos darles lugar, pero somos imprudentes. Así cruzamos sin mirar, y no venía nadie, solo un cuerpo. Como dice Marguerite, a veces lo más peligroso suelen ser esos cuerpos. Muy.
Que yo piense en él, me ha desplazado del centro...¿del centro de la calle? No, de mi propio centro. Pero, tranquilo, fue sólo una estación o una vuelta de página,no recuerdo. Aquello no había sido suficiente para que le nombrase, para que lo recuerde y lo evoque. Pero lo hice, por revivirlo, quizás, para prevenirlo del olvido.
Me cuesta olvidar, más que nada,me cuesta dejar las cosas, y más a la gente. Pero como me cuesta, así lo hago. Algo de eso debe haber, de otra forma jamás haría lo que no se hace. Eso de cruzar la calle sin despedirse de aquella presencia.
6.11.2006
estamos invitados a tomar el té
Querré decir que es una nostalgia. Pero no lo es, y no me diré nada.
Nunca me gustó el té, en mi infancia no tomaba té, en mi adolesencia lo probaba con demasiado disgusto y una cara de no-me-gusta-no-me-gusta parecida a las veces que de niña comía limón. Pero un día compramos en el Barrio Chino muchas cosas más de las que necesitábamos. Y una de ellas, era el despreciado té. En realidad, todo había pasado porque estábamos preparando una clase sobre el budismo y supuestamente iba a ser muy difícil convencer a la profesora sobre nuestra excelencia. Ella quizás pensaba secretamente que lo éramos -eso era una esperanza- pero jamás lo demostraba en las calificaciones. Y romper esta barrera era, en ese momento, indispensable.
En fin, la cuestión es que arremetimos en varios locales, llevándonos todo lo que "hacía falta". Yo tenía bien estudiada mi parte, habíamos impreso explicaciones sobre el té verde y el rojo y éramos ya muy budistas, lo que implicaba éramos también muy buenas alumnas.
Llevamos el día de la clase una manta amarilla, donde todos debían sentarse en la postura adecuada, llevamos incienso, té, e incluso recuerdo que teníamos comida -que nada tenía que ver con el budismo en sí, pero como era del Barrio Chino, valía-.
La clase fue exitosa, y esperábamos el diez que salió de la boca de la profesora gratamente, después de una espera infinita. Después de eso, me llevé el poco té que había sobrado, pero dejé a mis compañeras las galletas sin gusto de los monjes budistas.
En casa, herví agua y empecé a tomar ese líquido rojo que empezaba por ser hebras, pero luego no era ya nada. O sí, era gusto, me dirás. Era encantador y me sentía todo una dama -¿budista?-. No, porque los budistas, según aprendí, fueron y son la mayoría hombres, por lo cual si era budista era todo una revolución. No te rías.
Con mis amigas, incluso comenzamos a juntarnos "a tomar el té", y de ahí todo suponía una gran ceremonia donde de tener 17 años ya éramos de 25 o quizás más. Dejé de decir "voy a tu casa" para plantear un "nos juntamos a tomar el té". Era todo mucho más específico, y así fue siendolo con todo.
Y ahora mismo, me veo sentada en un bar, esperando que sea la hora para cursar, esperando mi té, aquel que es y siempre será motivo para encuentro, aunque no sea budista, ni vaya al Barrio Chino, ni vaya más a la escuela a convencer a la profesora de mi ¿clara? excelencia...
Nunca me gustó el té, en mi infancia no tomaba té, en mi adolesencia lo probaba con demasiado disgusto y una cara de no-me-gusta-no-me-gusta parecida a las veces que de niña comía limón. Pero un día compramos en el Barrio Chino muchas cosas más de las que necesitábamos. Y una de ellas, era el despreciado té. En realidad, todo había pasado porque estábamos preparando una clase sobre el budismo y supuestamente iba a ser muy difícil convencer a la profesora sobre nuestra excelencia. Ella quizás pensaba secretamente que lo éramos -eso era una esperanza- pero jamás lo demostraba en las calificaciones. Y romper esta barrera era, en ese momento, indispensable.
En fin, la cuestión es que arremetimos en varios locales, llevándonos todo lo que "hacía falta". Yo tenía bien estudiada mi parte, habíamos impreso explicaciones sobre el té verde y el rojo y éramos ya muy budistas, lo que implicaba éramos también muy buenas alumnas.
Llevamos el día de la clase una manta amarilla, donde todos debían sentarse en la postura adecuada, llevamos incienso, té, e incluso recuerdo que teníamos comida -que nada tenía que ver con el budismo en sí, pero como era del Barrio Chino, valía-.
La clase fue exitosa, y esperábamos el diez que salió de la boca de la profesora gratamente, después de una espera infinita. Después de eso, me llevé el poco té que había sobrado, pero dejé a mis compañeras las galletas sin gusto de los monjes budistas.
En casa, herví agua y empecé a tomar ese líquido rojo que empezaba por ser hebras, pero luego no era ya nada. O sí, era gusto, me dirás. Era encantador y me sentía todo una dama -¿budista?-. No, porque los budistas, según aprendí, fueron y son la mayoría hombres, por lo cual si era budista era todo una revolución. No te rías.
Con mis amigas, incluso comenzamos a juntarnos "a tomar el té", y de ahí todo suponía una gran ceremonia donde de tener 17 años ya éramos de 25 o quizás más. Dejé de decir "voy a tu casa" para plantear un "nos juntamos a tomar el té". Era todo mucho más específico, y así fue siendolo con todo.
Y ahora mismo, me veo sentada en un bar, esperando que sea la hora para cursar, esperando mi té, aquel que es y siempre será motivo para encuentro, aunque no sea budista, ni vaya al Barrio Chino, ni vaya más a la escuela a convencer a la profesora de mi ¿clara? excelencia...
incógnita.
Hoy abrí el placard y cayeron, como caen las hojas y se cae mi pelo, unos papeles del secundario. Siendo más específica eran unos trabajos prácticos. Allí un profesor al que adoro y más que nada, adoré, me había escrito que merecía un diez, pero por no entregarlo a tiempo me bajaba la nota. Recuerdo casi muy bien ese momento, a veces -y solía pasarme- no tenía ganas de hacer nada. Pero él me contemplaba mucho, o todo, mejor dicho. ¿Por qué? Supongo que Marcelo sabía o creía en "mis capacidades". Se enojaba cuando le decía la carrera que había elegido y más me enojaba yo por su enojo. ¿Qué me quería decir? Él argumentaba que yo "estaba para otra cosa". Y yo internamente lo sabía, pero quién saber por qué quería cambiar esa predisposición hacia lo humanístico.
Después de levantar esos trabajos que yacían a mis pies, como diciendome: "ésta es tu evidencia, guardala", me acordé la vez en que la profesora de Periodismo en su momento me llamó ante la clase, me entregó una nota que habia hecho -y ojalá caiga ante mis pies, porque sino deberé ir en su búsqueda- y dijo algo así como: "Este texto es excelente, por favor, aplaudamos a J." ¿Aplaudamos? Recuerdo que pensé, y en seguida oí los ruidos típicos de una risa, que era mía, y de las manos golpeandose, que eran de los otros. No era tan consciente, supongo que porque era más chica, y siempre fui un agradada de mierda. A veces lo sigo siendo, pero por suerte, menos.
La vida sola calma esas actitudes.
Ahora, en mis últimos trabajos ya en la universidad, también obtuve doble diez. Estaba feliz. Sentía un poco a mis humos elevarse,pero la mente fue más fuerte. Mejor así, creo.
Entonces lo que me pregunto es: ¿Cuál es la vara con la que siempre se mide eso? ¿Está correcto que así sea?
Creo que deberé atenerme, hasta que se demuestre lo contrario.
Después de levantar esos trabajos que yacían a mis pies, como diciendome: "ésta es tu evidencia, guardala", me acordé la vez en que la profesora de Periodismo en su momento me llamó ante la clase, me entregó una nota que habia hecho -y ojalá caiga ante mis pies, porque sino deberé ir en su búsqueda- y dijo algo así como: "Este texto es excelente, por favor, aplaudamos a J." ¿Aplaudamos? Recuerdo que pensé, y en seguida oí los ruidos típicos de una risa, que era mía, y de las manos golpeandose, que eran de los otros. No era tan consciente, supongo que porque era más chica, y siempre fui un agradada de mierda. A veces lo sigo siendo, pero por suerte, menos.
La vida sola calma esas actitudes.
Ahora, en mis últimos trabajos ya en la universidad, también obtuve doble diez. Estaba feliz. Sentía un poco a mis humos elevarse,pero la mente fue más fuerte. Mejor así, creo.
Entonces lo que me pregunto es: ¿Cuál es la vara con la que siempre se mide eso? ¿Está correcto que así sea?
Creo que deberé atenerme, hasta que se demuestre lo contrario.
6.04.2006
6.02.2006
Nos llamamos como nos llaman. En los tiempos homéricos tenian las personas y las cosas dos nombres, el que le dan los hombres y el que le daban los dioses. ¿Cómo me llamará Dios?¿Y por qué no he de llamarme yo de otro modo que como los demás me llaman?
Entonces uno llama a los sentimientos,a las cosas, a todo en un lenguaje que no debieran ser llamados. Llama querer, llama olvidar, llama antología o cubo mágico...sin diferenciar esas palabras más que por el contenido que nos retrotrae. Yo me llamo Jennifer y me retrotraigo a mí misma. Un ser, una chica, una que mira por más nada que haya, siempre hay algo ahí.
Porque no me pienso, o me pienso tanto que me esfumo, por hastiada de mi nombre todos los dias, todas las veces. Dice Unamuno ¿como le llamará Dios? Quiero saber mi significado en otras palabras, también. Quiero saber muchas respuestas, inconclusas que no se piensan o no se dicen, que quedan en ese mundo perfecto que Platon llamó mundo de las ideas, ¿cuan perfecto puede ser algo que no podemos comprobar que existe? ¿es la mente más poderosa que todas las palabras del mundo?
Quiero encontrar a alguien a quien hablarle en este tipo de lenguaje y me entienda en un más allá. Y no me entienda en el plano de aquí, que nunca me entienda acá, donde todo se dicen tan fácil. Será dificil, pero será lo que aquí se llama amor, vida y esas palabras enjauladas...
Niebla de Unamuno
Entonces uno llama a los sentimientos,a las cosas, a todo en un lenguaje que no debieran ser llamados. Llama querer, llama olvidar, llama antología o cubo mágico...sin diferenciar esas palabras más que por el contenido que nos retrotrae. Yo me llamo Jennifer y me retrotraigo a mí misma. Un ser, una chica, una que mira por más nada que haya, siempre hay algo ahí.
Porque no me pienso, o me pienso tanto que me esfumo, por hastiada de mi nombre todos los dias, todas las veces. Dice Unamuno ¿como le llamará Dios? Quiero saber mi significado en otras palabras, también. Quiero saber muchas respuestas, inconclusas que no se piensan o no se dicen, que quedan en ese mundo perfecto que Platon llamó mundo de las ideas, ¿cuan perfecto puede ser algo que no podemos comprobar que existe? ¿es la mente más poderosa que todas las palabras del mundo?
Quiero encontrar a alguien a quien hablarle en este tipo de lenguaje y me entienda en un más allá. Y no me entienda en el plano de aquí, que nunca me entienda acá, donde todo se dicen tan fácil. Será dificil, pero será lo que aquí se llama amor, vida y esas palabras enjauladas...
5.27.2006
just a moment
Llega un momento -siempre me pasa, un tiempo símil vida, una cuadra de todas mis calles, un andén vacío - en que no puedo decir mucho, no puedo ser palabras porque adentro mío se están dando demasiadas vueltas carnero, se instaló una calesita que nunca para, una rana verde que saca la lengua, unas cosas que no llevan nombre ni etiqueta...
Solo necesito respirar el aire, pensarme y pensarles, suspirar y ser una chica así.
Solo necesito respirar el aire, pensarme y pensarles, suspirar y ser una chica así.
5.26.2006
¿cómo decirte?
Digamos que inmensidad sería una buena palabra.
Pero pienso que hay cosas que mejor no nombrar, porque nuestro pensamiento/sentimiento es aún mayor al común promedio que da la palabra.
Tengo serios problemas con eso. No las quiero,pero las uso todo el tiempo, y muchas veces me sirven pero hay otras que no.
Sí, mejor mirar la foto porque no ha habido reconciliación entre la palabra y yo.
5.23.2006
Just like you said it would be
Llegara un momento en que las bufandas me devoren el cuello. En que los helados no se derritan más en la boca, ni en ninguno de todos los lados. En que haya nubes que sean de uno, y que lleven tu nombre – por decir algo- y uno descubra una tarde de té con amigas distintas cada dia. Una clave de alguna canción que te hacen cantar como el viento, y una vuele literalmente. Como Mary Poppins Que la tristeza del mundo se evapore como un perfume, y mis cielos sean de sol nuevamente, que sean de infancias cíclicas, aunque anacrónicas. Llegará también el tren perfecto, un libro, un señalador, varias hojas y unos ojos que lean lo que dice y lo que no dice, nunca dice. Cuando ya todo no cumpla ninguna función, ni haya más letras que el mundo no pueda escribir, ni pensamiento, ni under the bridge ni life goes easy on me . “Una risa se te esta escondiendo en el rostro, y otra en tus manos”, te dirán, y realmente sea así. Y después vuelvas a hamacarte con aquel chico loco, inolvidable y se queden mirando la cupula de Belgrano y Perú por media hora, sin nada que decir.
¿Alguna vez? ¿Alguna de todas las veces nacerá el mundo? Estas loca, estas loca, me dirás cuando deje de escribir todo aquello que te recuerda el día que cruzaste la calle y estabas pensando: “Esto es una virtud, y vos tenes 18 años, y no podes no pensar en esto, y tampoco podrias estar pensándolo”. Y en el aire oirás la respuesta: Yo no pienso nada, y por eso pienso todo.
¿Alguna vez? ¿Alguna de todas las veces nacerá el mundo? Estas loca, estas loca, me dirás cuando deje de escribir todo aquello que te recuerda el día que cruzaste la calle y estabas pensando: “Esto es una virtud, y vos tenes 18 años, y no podes no pensar en esto, y tampoco podrias estar pensándolo”. Y en el aire oirás la respuesta: Yo no pienso nada, y por eso pienso todo.
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