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12.24.2009

FELIZ TODO

Estoy feliz y esta palabra la siento como un globo que se infla y puede llegar a explotar y decir más, de alguna forma decir más, que solo estoy feliz, porque implica todas estas cuestiones que no pueden decirse así.

Puede sonar a soberbia pero no puedo pedir nada más. No puedo. Este año he tenido todo lo que quise, de formas inesperadas y quizás nunca pensadas, pero ahí está, es parte de mi mundo. Mis amigas, el amor, el mundo, las risas, las oportunidades. Todo está ahí. Yace y muta. Es y será.

Por eso, no hay mucho más que decir que esto.

FELIZ TODO.

12.07.2009

El italiano

No lo va a conocer. Quizás nunca lo conozca y por eso decide escribirlo. Quizás esa sea la motivación última que grafique toda su vida. Nunca va a conocer a nadie tanto y necesita llenar esos silencios con estas palabras.

Lo encontró hace años cuando era bien joven y escribía cartas. Muchas cartas. Le fascinaba Mattia por una sola razón: su letra. Escribía con una caligrafía enorme, prolijísima y llena de colores. Todos los meses, desde la pequeña ciudad veneciana de Mirano, Italia, un sobre llevaba su nombre. Nuevas noticias: Mattia por Europa, sus días, los viajes, el vóley. A veces, algún regalo inesperado.

Cuando Argentina se hundió, mucho antes de lo que se pronosticaba para Venecia y aún sigue en pie, ella dejó de escribirle. Mandar un sobre no sólo era un delirio sino un imposible.

Decidió entonces que Mattia se convierta en esto: un recuerdo fortuito de domingo a la tarde, un símbolo de curiosidades que nadie va a entender, un vuelo primitivo de cuando comenzaba a volar así.

12.04.2009

Cosas que nunca pensé en escribir pero las escribo y soy cursi a rabiar

Tengo ganas de escribir sobre él. Y sobre mí y la forma en que me interpreta y me lee. Sobre todo lo misteriosa que me cree y lo extraordinario de las cosas que nos pasan juntos. Sobre cómo nunca callamos y a él le gustan mis variaciones temáticas y a mí me gusta oírlo pensar. Sobre nuestra capacidad de escucha activa y risa fácil. Sobre cómo nace un mundo cada vez. Sobre sus ojos, sobre lo pequeños en que se convierten al amanecer. Sobre nuestros nombres extraños y la forma en que me conquista cada vez todas las veces, sobre cómo despliega un mundo de palabras y todo lo demás duerme alrededor. Sobre cómo lo adoro secretamente y pienso, cada vez que lo miro, en que mi cara delata cada parte de lo que él dice que callo. Entonces ya no es secreto y comienza a pulular una sensación, un momento de morir de amor descarado.

Quiero escribir entonces sobre lo que me nace. Sobre sus teorías, sobre cómo me sorprende que él sea él, cómo piensa, cómo lo admiro y lo descubro. Como cuando bailamos y noto que él me mira y hacemos pasos alocados y charlamos a la gente de cualquier cosa. O cómo homenajeamos a Leonard Cohen en librería Losada o caminamos tantas cuadras solo porque a mí me gusta o quiero comer un helado. Sobre como me hace probar comidas y logra cosas que nadie pudo. Sobre cómo me espera cuando subo al colectivo y veo que lo que él ve y sea memorable. Yo parto ensonrisada.

Quizás también quiera escribir sobre cómo conversamos y él me potencia. Como me aconseja, como lo entiendo y lo entiendo cada vez más y a veces mejor y sea como un hermoso desafío. Tirar de la cuerda de sus memorias y sus olvidos. Poder dejarle mis palabras. Y como un chico que se hizo el ciego una noche para bailar conmigo, vio en realidad algo que yo ahora veo en él. Algo que es todo esto, algo que cambia y nace a cada momento.