La primera noche en Recife pasó algo extraño. Debería haberlo interpretado como cuando siempre me pasan cosas raras y eso significa.
Ibamos en el auto con Cynthia, Renato y Nath para el centro antiguo de Recife. Y lo vi: un parque oscuro, un parque deportivo al costado de la playa al cual yo había accedido en mis sueños. Yo conocía ese parque. Sabía cómo era.
Y no lo podía creer. Aunque eso anunciara otras muchas otras cosas.

