jotaytodolodemastambien5

6.21.2009

Brasil o el tratado del inútil combate

Me muero de ganas de escribir. Estoy por emprender un nuevo viaje, distinto como todos los distintos viajes y faltan sólo 15 días para sentir de nuevo el despegue del avión y de todos los muchos sentidos que se vuelan y devanean cuando algo nace, llega, aprieta y dispara. Esta vez viajo sola y eso es una linda cuestión. Pero no tengo cuaderno aún, y no tengo cuaderno en la vida últimamente. Mis letras se ciñen y tratan de caber en la agenda adorada Paperchase pero no es suficiente. No es suficiente. Por otro lado, cada vez que paso por algún lugar potable donde comprar un cuaderno nunca tengo plata. Lo que sí hay son hojas, libros, agenditas varias, tecitos, lapiceras y resaltadores que no andan pero me resisto a tirar. All over.
Cuando me fui a Europa, no hace tanto, estuve todo un año carcomiendo los acentos, las viboritas del lenguaje, los éxodos del silencio, para encontrar las palabras que me hicieran despegar. Este viaje es distinto. Ya lo dije. No hay count-down, ni siquiera debería estar pensándolo por ahora y me atan miles de cuestiones todavía para pensar en despegar. Pero vieron como son las letras. La caminan a una, la sonoran, la revientan contra un teclado y mecen los dedos con el ruidito característico.
Pero lo que pienso es que además de no countdowns hay miedos. Como siempre. ¿Hay deseo? Hay deseo, pero miedos. Todos mis viajes siempre cambiaron situaciones, relaciones, estaciones y también deseos y miedos. Ahora estoy tan bien que me da cosa dejar Buenos Aires así. En realidad me debería dar felicidad. Miedo de que me guste demasiado. Esas podrían ser las key words de este tópico. Que todo me guste demasiado. Por eso anulo por ahora este viaje. Aunque no lo anulo en realidad, ya ven que lo pienso y lo escribo a ver si se me desenrosca.
M. dice que me va a encantar y que la voy a pasar bien. Ayer vino cerca de casa, por primera vez, y sentí de veras su apoyo a mi viaje, como algo más, y no como la maximización psicotrágica a la que lo elevo.
Lo más gracioso es que ya sé que esto se evapora a los dos segundos de despegar. O un instante antes de levantar vuelo, diría Drexler. O ahora mismo. Fin.

6.19.2009

Brasil

Me muero de intriga. Y entrega.