jotaytodolodemastambien5

11.22.2009

Los que corren

Los que corren también se cansan. Pareciera en realidad que su ritmo no decae con facilidad porque todos los días a las mismas horas ellos se encuentran como en un rito secreto a dar las siempre mismas vueltas.

Los que corren tienen estilos diferentes. Algunos son más abstractos y sus movimientos fantasean con el aire. Otros marchan más al ras del cemento o parece que patean algo. Son más veloces, tienen distinto porte, respiran con un compás melódico o curvan sus brazos con fuerza.

En ocasiones, parece que su transpiración es un manantial que no se agota. Son jóvenes, novatos, tienen más o menos músculos. Los que corren entran en su mundo, un lugar de donde pocas veces salen.

¿Para qué corren? Siempre me pregunté sobre la verdadera intención de estas juntas que se producen. Uno atrás del otro, a veces se pasan entre ellos y confirman algo, una sensación. Lo veo en sus caras.   Hay miradas cómplices, de vez en cuando algún diálogo. Muy breve. Sólo quieren correr. Ir más rápido. Llegar. Terminar. Porque entrar en sus metas es ya una parte de satisfacción. Quieren ir hacia adelante, aunque sea con sus pies. Aunque sea así, por una hora o dos, bien hacia adelante. Solos y rápido.

11.01.2009

Argentinamente

DSC05697

Después de pocos años de conocernos, un compañero de la facultad me preguntó algo que me dejó pensando. Fue en una cena, donde creo que todos escucharon esto pero sólo a mí me quedó grabado:

-¿Vos siempre salís con extranjeros?

¿Cómo? ¿Una siempre sale o gusta de extranjeros? Desde ese entonces mis amigas empezaron a cargarme de una forma u otra. Y yo empecé a contarme mentalmente: que el francés, que el newyorker, que el holandés, que el brasilero, que el otro brasilero. Tenía razón.

-Nunca un hijo de vecino, un chico de zona Sur…-acotó P. esa noche

Entonces, una noche en Palermo, Buenos Aires,  la cuestión se revirtió: me encontró un argentino, me acordé de esa pregunta y me reí en secreto. Un argentino que después me entero que vivió en todas partes del mundo pero es argentino al fin. Y así estamos, argentineando como una tontuela sin caso.