4.30.2008
Hilos secretos
Espalda con espalda hacia el aire. Nuestros cuerpos se transladan al unísono. Provocan el mismo viento y caen sobre el mismo suelo. Las cinturas se quiebran por un mismo lado. El susurro. Vete que te vas de mí. Los cuerpos son como un río. De los turbios, de los que llevan consigo otras vidas adentro. También somos como el río de Heráclito, que cambia y que queda. Nuestros cuerpos son todos esos ríos y más. Somos agua, nos cuesta quedarnos y suponer que la evaporación se va a concretar algún día. Nos aferramos a nosotros. Más. Nos dejamos poco. Menos.No soltamos nuestra espalda. Desde ellas fluye la sombra guardada para cobijarse en otra espalda, en otro río, hacia otro aire, en otro ahogo mutante dispuesto a no guardar lo que queda del silencio.

