jotaytodolodemastambien5

12.29.2010

Un padre y una hija

Un padre y una hija. Ella es la perfecta combinación entre un padre presente y una madre ausente. Tienen los mismos ojos enormes y bellos. Ella es morena y flaca y su vestido floreado parece quedarle tan grande cómo la porción de papas fritas que pidió. La conversación transcurre y es tan interesante que logra distraerme de mi #tesistime (¿qué no logra distraerme?) para embarcarme en una historia que transcurre en vivo, como todas las historias reales de la gente, que es tanta, que es tanta.
Ella le muestra que tiene canas y sugiere que se tiña. Es bella y se rie con los ojos de una forma bien hermosa, particular. No todos los niños son iguales, es verdad, pienso. Hay niños especiales y ella es la combinación perfecta entre gracia y carisma moderado que la hace parecer más adulta, más sincera con la vida.
Tiene el pelo corto y parece recién venida de dormir, sus cabellos se esparcen desprolijamente y los brazos son tan flacos que me recuerda a mí.
Hablan de las canas, de cómo los hombres no deben teñirse, de cómo su estomago es pequeño y no la deja terminar la hamburguesa. A veces, me mira y siento que somos, al menos, parecidas. Estas pequeñas charlas me emocionan mucho más que un small talk. Son grandes charlas que los padres deberían guardan cual tesoro. Un poco creo que este padre lo hace: es joven y acaricia el brazo de su hija con amor cotidiano. La mira enamorado, la absorbe de una forma grandiosa que sólo un padre puede demostrar.
Ahora hablan del príncipe y el caballo, mientras en la televisión hablan de un muerto en la estación de servicio que ha explotado. Hay mundos que son paralelos, que suceden al mismo tiempo y mezclan irrealidades creíbles, mundos bien fantasiosos en donde una no sabe cuál es la realidad. Quisiera que la del príncipe y el caballo y la niña de los ojos grandes que come una papa frita quemada. Bien mejor es ese mundo.
Ahora abren el juguete que viene con la comida y ella lo descubre de a poco, sonrie, se mira al espejo y se peina con muchísima gracia. Y yo creo que hay personas que nunca dejan de ser bellas, ni con el tiempo ni con la edad ni con la ausencia. Porque ahora ellos se van y el mundo sigue transcurriendo.