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8.11.2010

Del invierno, la felicidad, los años

Debería haberme prevenido del invierno. Cuando hace frío, las cosas buenas suceden. Amo el frío y el invierno. Las visitas desde afuera, las visitas desde adentro y la sensación confortante de verte llegar en la esquina.

No se por qué configuración hermosa y delicada el invierno siempre me ha sido generoso. Aún cuando los comienzos hayan sido desprolijos, raros y desprevenidos hay algo que de pronto se transforma, cambia, evoluciona. Algo que termina (inesperadamente) convertido en sonrisa.

Tengo un año más y una enseñanza nueva. Iba en el colectivo volviendo de la cena despedida de Amanda y Luca de Buenos Aires, en un colectivo que me distanciaba a media hora de mis 23 años. Escuchando lenguas variadas en la madrugada porteña. Así lo supe: aquí están todos los lados donde ir. Y aquí no se traduce en una ciudad específica, se trata de mí misma. Soy mi mejor lugar.

A veces quedo satisfecha y hambrienta de frío y momentos. Y de eso se trata de mi sonrisa. Del invierno, la felicidad, los años.