Algunas cosas me estan y no me son. Algunas cosas caminan y el tiempo las arrastra. Una las llora (porque una es una marrana, más que nada). Una se queda sin vos y ese pronombre se dimensiona ampliamente, gana terreno y se hunde en tus ojos, las sonrisas, las cosas importantes que las palabras han dicho o han callado. Una corre en los mapas y gustaría de cruzar océanos, calles, puentes y que la facilidad se vuelva espacio.
A veces, una pide helado, encanta al frío, sufre de bufandas, eleva inquietudes. Una escribe sin palabras. Luego, esas no palabras se vuelan, se condensan, se atraviesan y la miran a una de frente. Una se reconoce. Una vida le es y se está. Esa ambigüedad se conjuga, trepa, ahorca, disuelve. Una necesita eso. En frente, no sucede que las calles corten caminos, sucede que el otro se agrupa en la vereda de enfrente. El otro es otro y la mira. Una lo mira y es el otro. Cosas que a veces pasan y a una la sublevan, le quitan el estado de ida, le dan una vuelta.
Una ahora deja, que pasen, que fluyan, que encuentren. Una deja al viento llegar, a una ya no le importan ciertas prolijidades, el tiempo, los encantos.
Una los formula. Una siente que los atraviesa, que la piel le comenta y que una mente escucha. Que así, tal como alguna vez, la voz de las voces llama.
A veces, una pide helado, encanta al frío, sufre de bufandas, eleva inquietudes. Una escribe sin palabras. Luego, esas no palabras se vuelan, se condensan, se atraviesan y la miran a una de frente. Una se reconoce. Una vida le es y se está. Esa ambigüedad se conjuga, trepa, ahorca, disuelve. Una necesita eso. En frente, no sucede que las calles corten caminos, sucede que el otro se agrupa en la vereda de enfrente. El otro es otro y la mira. Una lo mira y es el otro. Cosas que a veces pasan y a una la sublevan, le quitan el estado de ida, le dan una vuelta.
Una ahora deja, que pasen, que fluyan, que encuentren. Una deja al viento llegar, a una ya no le importan ciertas prolijidades, el tiempo, los encantos.
Una los formula. Una siente que los atraviesa, que la piel le comenta y que una mente escucha. Que así, tal como alguna vez, la voz de las voces llama.

