de Ana Frenkel, Carlos Casella y Dani Cuparo en la Sala Neura del Paseo La Plaza // www.corazonidiotaunmusical.blogspot.com
Dicen que existe una diferencia entre las actrices (y actores), una diferencia que radica en si trabajaron en televisión o vienen del teatro. Si vienen del off es mejor, es más sacrificado y da un poco más de mérito. La televisión y la actuación parecen no llevarse bien desde esta concepción.
Pero tanto Carla Peterson como Griselda Siciliani tienen ese pasado de teatro: off, clásico, otros y luego el salto a la televisión,a la masividad,a lo tanto en tantos sentidos.
Corazón idiota, un musical trata de ubicarlas nuevamente dentro de este rol teatral que ambas supieron caminar –y bien- en el pasado. Pero algo falla: no es la energía, no es la música y sí quizás sea la historia. Sin una conducción masculina, Loli y Clara- las protagonistas- andan de aquí para allá en situaciones muy previsibles, lugares comunes femeninos. Entre canción y canción nada suena tan afinado como sus voces y la historia se convierte en no-historia.
Apelando a lo cómico, al guiño femenino,muchos hombres se quedan perplejos, casi al borde del aburrimiento. Y diré que, aunque muchas mujeres también ríen en complicidad, no causa mucha gracia verse reflejada de manera tan obvio. El público es mayoritariamente joven y concurren o bien con su pareja o con amigas.
Más allá de los géneros, que sí vienen al caso esta vez, Corazón idiota no logra inspirar. Siciliani brilla en ocasiones: es una actriz muy formada y se nota. Peterson, por su parte, a veces parece cansada, aunque se desempeña bien en general.
La banda de los chicos funciona como comodín y funciona bien. Sospecho que mucha de la platea femenina aprecia más sus intervenciones que las de las actrices. Pero es sólo una sospecha. Como la que queda después de finalizar, cuando Mateo y yo nos miramos con cara de pregunta y decimos ¿y entonces?

