A veces acaso sea mejor decirlo así, un poco etéreo, en un poco de silencio. Decirlo de a poco, tratar, aguantar el ruidito que nace desde acá adentro y largarlo como un pequeño soplido, un descuido o el traspasar leve de un estado a otro. No sé bien cómo decirlo porque ya sabemos que las palabras no son siempre todo. Últimamemente la escritura me ha abandonado y somos como dos amigas algo lejanas. Pero es que no puedo decirlo, porque es pequeñísimo e inexplicable como un corte de luz. Algo así, sí, como un corte de luz que me come las vocales. Vcls.
Pero es mejor de esta forma, sin cuestiones extraordinarias porque lo que digo, porque lo que siento es breve e intenso.
Alguna vez pensé que los mundos que me nacían eran delimitados, eran todo lo que conocía. Algo así como un conocimiento que llegaba hasta las fronteras. Pero después todo pasó y pasa y no sé ya como abarcarlo. Sólo un poco sentirlo y tratar de decir que lo tengo aquí, intentando desvanecerse en los rengloncitos, cayendo de momento a otro, para decirlo y respirar y sonreir así como lo imaginas en este momento: eso es todo lo que sé ahora y acaso sea hermosamente suficiente.

