Mente
ten piedad
de nosotras
-Quien pueda
pedirte
así-
No queremos
el silencio
pero tampoco
el revuelo
constante
de las letras
desacomodadas,
de los espacios
salidos
brevemente
de lugar
No pedimos
sino al
dios
que alojamos:
desbórdanos
hasta la
superficie
Flotamos adentro,
donde toda marea
es pulso
aquejido
de rumores
inversos
-¿no sabremos
el silencio?-
En el borde
del ser
interno
corremos
juntas
hacia
alguna
cualquiera
luz.
Di
que basta
que es suficiente
que una paz
inédita
nos hará un lugar
-o quizás un tiempo-
Deja de revolcarte
en esos mares
internos
Abandónanos
en una orilla
hasta cuando
creas que será
siempre.

