jotaytodolodemastambien5

4.12.2007

lectora


No ser tan intrincada para


contar las cuestiones del hombre.

Machacar a jirones

las fauces de las letras

Verter,

entrar en ellas

con el gusto de una

curva

abriéndose,

tan inquieta,

tan puente a cualquier

lugar

desde donde los ojos

miran a través

de otros lados,

muerden desde las sombras,

destruyendo tintas

que secan

los tiempos.