jotaytodolodemastambien5

2.21.2007

el ido.

Vos. Nunca lo sabrás pero yo, y este cuello que fue tu amigo y estos ojos en los que nos miramos tanto o tan bien. Mi levedad fue tan insoportable que ya no puedo perdonarme. Tiene que ver conmigo, siempre fue así. Con un si tan no, con un no tan sí: con esa necesidad indiscreta de que estes sin que yo tenga por qué aparecer. Que sea un fantasma al que vos busques y que de pronto, algun día en una esquina nos crucemos. Delirios.
Probablemente, no me leas. Está bien, no merezco menos.
Hoy es a veces silencio, a veces letras que vos y yo sabemos. Y si, también ganas de llorar por haber dejado que el tiempo haga lo suyo. El tiempo lo hizo y no fui capaz de oirte. Te vas y listo.
Y esa palabra última demás.
El 26 de abril, adentro de ese teatro, sí que voy a recordarte. No están bien las distancias, no lo están cuando es una quien se encarga de dirigirlas y cuando, del otro lado, hay un ser que también puede y debe actuar como sienta. No soy el centro, ni el ombligo, ni el mundo.
Probablemente relea tus regalos en forma de letras, me acuerde más que nunca de vos.
No gustan las despedidas. Esta no es una, o si. Pero es excesivamente tarde: ya ves que nunca llegué a tiempo.